
Los emperadores taumaturgos: curaciones prodigiosas desde Trajano a Napoleón.
Author(s) -
Víctor Manuel Mínguez Cornelles
Publication year - 2012
Language(s) - Spanish
DOI - 10.6035/potestas.2012.5.3
Subject(s) - humanities , art
Existió una ceremonia que desde los tiempos primitivos hasta
el siglo xix aproximó físicamente a las clases marginales, especialmente
a sus miembros enfermos, al restringido círculo de poder que representa
en todas las épocas la realeza: la curación taumatúrgica. En la Roma
imperial, en la Edad Media cristiana, en las cortes modernas de Francia
e Inglaterra y en la Europa napoleónica podemos rastrear testimonios
gráfi cos y documentales de un ritual mágico o sagrado mediante el cual
un príncipe determinado sana a sus súbditos. ¿Se manifestó este poder
en la corte española? Pues más de lo que puede parecer a primera vista,
si tenemos en cuenta los posibles milagros de los reyes santos, la política
ilustrada metaforizada en reyes cirujanos o determinadas sanaciones
atribuidas a cadáveres regios. Incluso alguna pintura cortesana como por
ejemplo La recuperación de Bahía de Todos los Santos, de Juan Bautista
Maíno, puede interpretarse desde esta perspectiva. La taumaturgia se
convirtió allí donde surgió en manifestación de la realeza. Y cuando
Napoleón hace ostentación de su poder curativo en la pintura de Gros,
Bonaparte… en el hospital de Jaffa, no busca otra cosa que legitimar su
autoridad al asumir un ritual propio de la monarquía divina.From primitive times to the nineteenth century, a ceremony
existed that brought the marginalised classes, particularly the sick, physically closer to the restricted circle of power represented by royalty
in all periods: thaumaturgic healing. In Imperial Rome, the Christian
Middle Ages, the modern French and English courts and in Napoleonic
Europe we can trace graphic and documentary testimonials of a magic
or sacred ritual in which a certain prince would heal his subjects. Was
this power evidenced in the Spanish court? Indeed, more than what fi rst
impressions might suggest if we take into account the possible miracles
of the holy monarchs, enlightened politics metaphorised in surgeon
kings or certain healings attributed to royal corpses. Some royal court
paintings such as Th e Recapture of Bahia, by Juan Bautista Maíno,
may even be interpreted from this perspective. Wherever it occurred,
thaumaturgy became a manifestation of royalty. And when Napoleon
boastfully displays his healing powers in Gros’s painting, Bonaparte
Visiting the Plague-Stricken in Jaffa, he is clearly seeking to legitimise his
authority by performing a ritual associated with the divine monarchy