
La llegada de las maras era una de las principales amenazas vinculadas con la aparición de las primeras bandas juveniles de origen americano en España, a mediados de la década del 2000. Los niveles de violencia y la actividad delictiva que llevaban a cabo en América Central y del Norte, junto a informaciones acerca de su voluntad de expandirse por Europa, así lo confirmaban. La vistosidad de algunos de sus miembros así como sus niveles de violencia han hecho que los medios de comunicación les prestaran una especial atención, transmitiendo un mensaje, en muchos casos, alarmista y sensacionalista.
No obstante, con el paso del tiempo este riesgo no se ha llegado a concretar en toda su extensión. Tanto la Mara Salvatrucha como el Barrio 18 han llegado, sí, pero lejos de apropiarse del territorio, sembrar la violencia y replicar sus prácticas delictivas en el lado europeo del Atlántico, su actividad ha podido ser controlada y no han llegado a suponer el grave problema social o criminal que se podía prever.
Revista Policía y Seguridad Pública 5(1) 2015: 75-102