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Tengo 50 años ¿y qué?. Dificultades y estrategias en el retorno al mercado de trabajo
Author(s) -
Francisco Javier Rubio Arribas
Publication year - 2015
Publication title -
nómadas
Language(s) - Spanish
Resource type - Journals
ISSN - 1578-6730
DOI - 10.5209/rev_noma.2013.v40.n4.48338
Subject(s) - meaning (existential) , phrase , unemployment , value (mathematics) , psychology , nothing , social psychology , welfare economics , sociology , economics , computer science , epistemology , philosophy , linguistics , economic growth , machine learning , psychotherapist
Is not the same as unemployed, a person of 23 years or with 50 or more. Theirs opportunities, needs, and circumstances … are different. The basic attitude/start is also different in both cases. The topic of the age becomes a “handicap”, when in fact, it should be taken into account, as a “value-added”. “The experience is a degree” is a Common phrase. On the other hand, if the process for finding a job, it takes a long time, it becomes extremely complicated return, because the frustration “leave track”. To the own loss of motivation, directly related to the time in unemployment, adds a number of factors that can create more difficulties, such as age. Let me be clear, the age cannot be changed. Nothing can be done to reduce. Our Age, is only our “biological” fact. Although the difficulties may be more than the benefits, we must be able to focused, on what we can offer as worker, and try to minimize the factor of age. The work acquires a meaning relevant to people older than 45, 50 age. As conclusion the access to employment must be a resource to meet different needs: basic, personal, family, etc.No es igual que se encuentre desempleada una persona de 23 años que una con 50 o más, por lo que oportunidades, necesidades y circunstancias… son diferentes, y la actitud de base/inicio también es distinta en ambos casos. El tema de la edad se vuelve un hándicap cuando en realidad debería ser tenido en cuenta como un valor añadido (la experiencia es un grado, siempre nos lo han dicho). Y por otro lado, si el proceso de búsqueda de un empleo, se alarga mucho en el tiempo, se vuelve tremendamente complicado el retorno, pues la frustración hace mella y todo se vuelve más cuesta arriba. A la propia pérdida de motivación relacionada directamente con el tiempo en desempleo se añaden una serie de factores que pueden generar más dificultades, como por ejemplo la edad. Lo que está claro es que la edad no se puede cambiar, no se puede hacer nada por reducirla, es la que es y punto. Aunque las dificultades puedan ser más que las ventajas, debemos ser capaces de sacarle el máximo partido posible, centrándonos en lo que podemos ofrecer y tratar de minimizar el factor de la edad como un factor determinante. El trabajo adquiere un significado relevante para las personas mayores de 45 y más si cabe para las que tienen más de 50, de forma que el acceso al empleo se percibe com

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