
Considerazioni sull'affinitá ed origine della flora pteridologica della Regione Mediterranea
Author(s) -
Rodolfo E. G. Pichi Sermolli
Publication year - 1991
Publication title -
acta botanica malacitana
Language(s) - Spanish
Resource type - Journals
eISSN - 2340-5074
pISSN - 0210-9506
DOI - 10.24310/abm.v16i.9187
Subject(s) - humanities , art , geography , philosophy
En primer lugar, esta investigación trata acerca de la delimitación de la Región Mediterránea, la cual es considerada en este trabajo circunscrita en sentido estricto. Las especies y subespecies de los pteridófitos señaladas dentro de sus límites suman 124. Éstas pertenecen a 38 géneros y 23 familias y representan aproximadamente el 0.88% de todos los pteridófitos vivientes. Por lo tanto, la pteridoflora de la Región Mediterránea debe considerarse una flora pobre. En base a los datos antes mencionados, la investigación ha sido ampliada al nivel de ploidía y a la distribución geográfica de cada una de las especie y subespecies (Tab. 1). El número de diploides es indudablemente más alto que el número de los poliploides y teniendo en cuenta esta razón la pteridoflora ha de ser considerada muy antigua. La distribución geográfica de las especies y subespecies de la Región Mediterránea, en los territorios próximos y otras partes del mundo, muestra que la pteridoflora mediterránea tiene su mayor afinidad con la flora de las regiones submediterráneas, atlánticas y asiáticas.
Un esquema de los eventos paleogeográficos más importantes en el área mediterránea y algunas notas,paleoclimáticas, preceden la parte que trata acerca del orígen de la pteridoflora mediterránea. Esta está basada principalmente en el estudio corológico y epiontológico de las especies más significativas de los tiempos remotos y presentes, de sus antepasados y afines. Una especial atención es dedicada también a las vias de emigración seguidas por algunas especies para alcanzar el área mediterránea partiendo de sus primeros centros de orígen en Asia y Africa (Fig. 5). Las más antiguas de dichas especies, como Woodwardia radicans, Culcita macrocarpa ySelaginella balansae, representan presumiblemente los relictos de una antigua flora cretácea. Otros son los relictos de la flora tropical del Paleogeno y principalmente de la lauriflora subtropical del Oligoceno. Otras especies han penetrado en el área mediterránea a partir de los países euroasiaticos orientales durante el Messieniense y otras aún de los países nórdicos durante las glaciaciones pleistocénicas. Finalmente otro consistente grupo de pteridófitos es endémico de la Región Mediterránea. Según algunos autores, la lauriflora del Oligoceno antes mencionada tuvo su origen en las Islas Canarias, sin embargo, según la opinión del autor la hipótesis más atendible es la que sostiene que la lauriflora oligocénica, al igual que la vegetación, tuvieron su origen en el área Mediterránea occidental y transmigraron más tarde a las Islas Canarias en donde sobrevivieron hasta el tiempo actual. Esta hipótesis es avalada por las recientes investigaciones geológicas y paleogeográficas, según las cuales, las islas orientales del archipiélago de las Canarias emergieron del mar no antes del Mioceno, cuando ya, desde varios millones de años antes, las laurisilvas cubrían una amplia extensión del área mediterránea. Por lo demás, según algunos geólogos, las Islas Canarias orientales se deben interpretar como un microcontinente o como un fragmento continental sidlico separado del márgen occidental norte-africano. Su existencia explicaría de la mejor manera la transmigración de Africa a las Islas Canarias, de las laurisilvas lo mismo que los ratites, cuyas cáscaras fósiles de huevos fueron hallados en las calcarenitas del Mioceno-Plioceno de la Isla de Lanzarote.
Por último, se delinea brevemente un cuadro de la historia de la pteridoflora mediterránea a la luz de los eventos paleogeográficos y paleoclimáticos.