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Las fontanelas en relación con los traumatismos del cráneo. Fragmentos de un dictamen médico-legal
Author(s) -
Pablo Julio Barón
Publication year - 2017
Publication title -
revista repertorio de medicina y cirugía
Language(s) - Spanish
Resource type - Journals
eISSN - 2462-991X
pISSN - 0121-7372
DOI - 10.1016/j.reper.2017.04.002
Subject(s) - humanities , art
El ilustrado y competente señor Fiscal del Juzgado 2.◦ Superior solicitó nuestro concepto sobre la causa de la muerte de la niña N.N., y “sobre si un codazo en la cabeza de una niña de esa edad (seis meses) produce la meningitis de naturaleza traumática de que se habla en el dictamen pericial; o si dicha meningitis se produjo o pudo producirse por otra causa diferente.” Estudiado detenidamente el dictamen de los peritos, señores doctor N.N. y D.N.N., hallamos en él “que al examinar el cadáver al desnudo, no encontraron en la superficie de la piel ninguna huella que indicara fuerza o violencia; que en la piel de la región frontal y sobre la superficie del cuero cabelludo hallaron diseminadas algunas pústulas de impétigo; que al nivel de la fontanela anterior encontraron un hundimiento bastante marcado, y que al practicar la autopsia hallaron, después de disecar el cuero cabelludo, una fluctuación de los huesos frontal y parietales que Tomado del Repertorio de Medicina y Cirugía Vol. IV No. 1 de Oct. 15 de 1912 circunscribían la fontanela en referencia, habiendo demostrado una fractura que probaba el hundimiento.” Un golpe sobre la región frontoparietal, o sobre otro semejante, producido por cualquier cuerpo contundente que determine hundimiento y fractura de los huesos correspondientes, por regla general, interesa primero los tejidos blandos, o sea la piel o el cuero cabelludo, en los cuales ordinariamente se produce una equimosis, con mayor razón encontrándose debajo un plano resistente como lo es un hueso. En los niños los huesos tienen una consistencia más blanda que en los adultos, y las suturas no están completamente formadas, por lo cual no es raro que a consecuencia de una presión cabalgue un hueso sobre otro. Dicen los autores de anatomía que “los bordes dentelados de los huesos de la bóveda del cráneo se dirigen al encuentro unos de otros, y las denteladuras se van aproximando para engranarse recíprocamente; pero como los huesos se osifican del centro hacia la circunferencia, resulta que los ángulos que son las partes más alejadas del centro del hueso se osifican en último lugar y son reemplazadas, durante un cierto tiempo, por espacios membranosos que constituyen las fontanelas. La anterior, losángica, de tres a cuatro centímetros en el momento del nacimiento, está formada por los ángulos de los parietales y las dos mitades del frontal. La posterior, triangular, es casi cerrada al nacimiento; es una depresión constituida por el ángulo superior del occipital, que se introduce debajo de los dos parietales. Las parietales pequeñas, triangulares, existen en el punto de reunión de la porción mastoidea del temporal, del parietal y del occipital.” La fontanela anterior, dice Fort, que es la que persiste más largo tiempo, desparece a la edad de cuatro años, y la niña de que nos ocupamos apenas tenía seis meses de nacida cuando murió. Como los peritos reconocedores no indican claramente el sitio preciso, ni las dimensiones y dirección de la fractura, y sí dicen que al nivel de la fontanela anterior encontraron un hundimiento bastante marcado, sin establecer sus caracteres, agregando que había completa fluctuación de los huesos frontal y parietales que circunscribían la fontanela, nos inclinamos a creer que el hundimiento era la misma fontanela y así se explica que no hubieran hallado, al examen exterior, en este punto, ninguna huella de violencia. Además, la fluctuación nos da la idea de la vacilación de un cuerpo sobre un líquido por el movimiento agitado de él y en este caso, no hay

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